Continente sumergido. La brisa llamó a la aurora y a través de un haz de luz vi despertar a las olas. Vi tu mundo suspendido, irisado de color, de crisálidas beldades de enigmático rubor. Vi la sutil transparencia, que el viento cristalizó, de una selva silenciosa de matizado verdor. Vi entre bosques de corales dorados hilos pender, como estelas luminosas que suspiran por arder. Vi sobre el limo dormido blancas perlas resbalando, como de nieve un alud que del monte va bajando. Vi en los nítidos abismos de indecibles transparencias serpentear a las ondinas centelleantes como estrellas. Ví el encanto renovado al jugar luz y color entre algas plateadas que ha cincelado el rumor. Vi líquenes en las rocas ser ornato en las cavernas, como hiedra entrelazada que busca apoyo en las piedras. Vi vidriados ventanales en las grutas de coral, estalactitas que tejen el agua del ancho mar. Vi, sin mirar, miré sin ver, que este mundo silencioso no lo comprenden más ojos que los que sin mirar ven. |